
La inauguración del Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial NovaIA, impulsado por Indra Group en Tunja, se convirtió en un punto de encuentro clave para discutir el rumbo de la inteligencia artificial en Colombia y América Latina. Más allá del acto institucional, el espacio dejó una idea central: la tecnología no puede implementarse como una copia de modelos externos, sino como una construcción adaptada a las realidades productivas, sociales y económicas de la región.
El centro nace de una alianza entre Indra Group, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Proboyacá y el Tecnológico de Monterrey, con el objetivo de fortalecer la investigación aplicada, la formación de talento y el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial con impacto real en el territorio.
Para el presidente de Indra Group en Colombia, José Fernando Quintero, la apuesta es clara: democratizar el acceso a la tecnología y convertir a Tunja en un nodo estratégico de innovación para el país y la región.
IA con contexto local: adaptar la tecnología al tejido productivo real
Uno de los consensos más fuertes del encuentro fue que la inteligencia artificial en América Latina debe diseñarse y aplicarse desde su propia estructura económica, marcada por la diversidad de pequeñas y medianas unidades productivas, la informalidad en algunos sectores y las brechas de digitalización.
El experto en inteligencia artificial Víctor Muñoz señaló que cada país enfrenta la transformación tecnológica desde su propio nivel de madurez. En el caso latinoamericano, explicó, el reto no está en automatizar grandes plantas industriales, sino en mejorar la eficiencia de miles de pequeños comercios y cadenas productivas que enfrentan desafíos cotidianos como inventarios, ventas y acceso a servicios financieros.
Desde el sector financiero, Alexis Ocampo, líder de Gobierno de Arquitectura en Bancolombia, reforzó esta visión al señalar que antes de implementar soluciones avanzadas es necesario comprender la estructura de la información, los flujos operativos y las capacidades reales de cada sector. En regiones como Boyacá, la IA puede convertirse en una herramienta para mapear cadenas productivas, identificar puntos de interacción financiera y optimizar procesos locales.
Gobernanza de la IA: entre la regulación y la innovación
El debate sobre la inteligencia artificial en la región no puede separarse de la discusión regulatoria. Uno de los puntos críticos expuestos fue la fragmentación normativa en América Latina, donde conviven decenas de marcos regulatorios diferentes.
Víctor Muñoz advirtió que esta dispersión puede convertirse en una barrera para la adopción tecnológica, al generar complejidad operativa, frenar la productividad y limitar la escalabilidad de soluciones basadas en IA. En su visión, la región necesita avanzar hacia un modelo de regulación inteligente, que establezca principios comunes, pero permita adaptaciones sectoriales en áreas como finanzas, salud o justicia.
En contraste, Patricio Espinosa, gerente general de IBM, enfatizó que la gobernanza no debe entenderse únicamente como regulación externa, sino también como un principio incorporado desde el diseño de la tecnología. La responsabilidad, señaló, comienza en la creación de los sistemas, donde deben integrarse criterios éticos, de seguridad y de impacto social.
Formación y alfabetización digital: el gran habilitador
Más allá de la infraestructura tecnológica, el verdadero desafío para la adopción de la inteligencia artificial en la región está en el talento. La formación y la alfabetización digital se consolidan como condiciones indispensables para aprovechar el potencial de estas herramientas.
María Paula Duque, especialista en soluciones de Copilot para Microsoft, destacó que en Colombia el uso de inteligencia artificial en el entorno laboral ya alcanza niveles comparables con economías más avanzadas. Sin embargo, advirtió que persisten brechas importantes en conectividad, habilidades digitales y comprensión del uso estratégico de estas tecnologías.
En este contexto, propuso avanzar hacia un plan nacional de educación digital que integre competencias tecnológicas, pensamiento analítico y habilidades aplicadas al trabajo.
La articulación entre sector público, privado y academia —incluyendo instituciones como el SENA— fue señalada como un elemento clave para formar talento alineado con las necesidades reales del mercado laboral.
IA y productividad: más allá de la automatización
Uno de los puntos más reiterados por los expertos fue que la inteligencia artificial no debe entenderse únicamente como una herramienta de automatización, sino como un mecanismo para rediseñar el trabajo y liberar capacidad humana hacia actividades de mayor valor.
Nicolás Uribe, consultor en inteligencia artificial, destacó que el verdadero cambio no está en comprender la complejidad técnica de los algoritmos, sino en identificar tareas concretas que pueden ser optimizadas. En su visión, la IA permite eliminar cargas repetitivas y abrir espacio para la creatividad, la toma de decisiones y el pensamiento estratégico.
Bajo esta lógica, la productividad no depende solo de la tecnología, sino de la capacidad de las organizaciones para redefinir procesos y roles.
Datos, propósito y valor empresarial
En el ámbito empresarial, otro consenso importante fue la necesidad de trabajar con datos de calidad y objetivos claros. Sin estos elementos, la inteligencia artificial pierde efectividad y puede generar resultados poco confiables.
María Paula Duque resumió este principio de manera directa al señalar que la calidad del resultado depende de la calidad de la información de entrada.
En la misma línea, Ernesto Gutiérrez, vicepresidente de tecnología del Grupo Aval, advirtió que muchas organizaciones están adoptando inteligencia artificial sin una dirección clara. Para él, la tecnología solo genera valor cuando existe un propósito definido, ya sea mejorar la atención al cliente, automatizar procesos o aumentar la eficiencia operativa.
Desde esta perspectiva, la IA no es un fin en sí mismo, sino una herramienta al servicio de objetivos empresariales concretos.
Una tecnología para potenciar, no reemplazar
Uno de los mensajes más reiterados a lo largo del encuentro fue que la inteligencia artificial no está diseñada para sustituir a las personas, sino para ampliar sus capacidades.
Los panelistas coincidieron en que el verdadero valor de esta tecnología radica en su capacidad para complementar el trabajo humano, mejorar la productividad y generar nuevas oportunidades de empleo y desarrollo.
En palabras de Ernesto Gutiérrez, la IA no llega a competir con las personas, sino a potenciarlas, siempre que exista una adopción responsable y orientada a resultados.
Conclusión: inteligencia artificial con identidad regional
El encuentro en Tunja dejó una conclusión clara: la inteligencia artificial en América Latina no puede construirse desde modelos importados sin adaptación. Requiere gobernanza propia, formación masiva de talento, comprensión del contexto productivo y una visión clara de propósito.
El desafío no es solo tecnológico, sino estructural. Se trata de decidir qué problemas se quieren resolver, cómo se adapta la tecnología a cada realidad y qué capacidades deben fortalecerse para que la innovación se traduzca en desarrollo real.
En ese sentido, la “IA con acento latinoamericano” no es una metáfora, sino una condición necesaria para que la transformación digital sea verdaderamente inclusiva, sostenible y productiva.
